TIEMPOS LITÚRGICOS
La Liturgia es el culto ofrecido a Dios.
El Año Litúrgico o sea, el Tiempo Litúrgico, es la actualización del misterio de Cristo en el tiempo; es decir, la celebración y actualización de las etapas más importantes del desarrollo del plan de salvación de Dios para el hombre. El Año Litúrgico no puede ser un calendario de fechas que se recuerdan con cierta solemnidad, sino un camino de fe; camino que se ha de recorren como en "espiral", creciendo en la fe cada año, con cada acontecimiento celebrado; creciendo en el amor a Dios y a los hermanos .
El Año litúrgico no se inicia con el calendario corriente que conocemos y que parte con el mes de Enero.
El Año Litúrgico se inicia con un itinerario de Fe que acompaña al cristiano.
Esquema del Año Litúrgico
| Inicio del Año Litúrgico | Adviento | 4 domingos |
| 25 diciembre – 6 enero | Navidad | 2 domingos |
| Domingo siguiente al 6 enero | Epifanía | 1 domingo |
| Lunes siguiente | Tiempo Ordinario | 5 a 9 semanas |
| Miércoles de Ceniza | Cuaresma | 40 días |
| Jueves Santo a Sábado Santo | Vigilia Pascual | 3 días |
| Centro del Año Litúrgico Domingo de Resurrección |
PASCUA | 50 días |
| Siguiente domingo | Pentecostés | 1 semana |
| Siguiente domingo | Tiempo Ordinario | 21 a 25 semanas |
| Último Domingo Ordinario | Cristo Rey | Término del Año Litúrgico |
Los tiempos fuertes de la Liturgia de la Iglesia son:
Adviento - Navidad - Cuaresma - Semana Santa - Pascua
En Amac, cada sede tiene la libertad de organizar sus celebraciones siguiendo las orientaciones del Papa, pero, según la circunstancia y necesidad de sus integrantes.
TIEMPOS LITÚRGICOS: adviento
El Papa Benedicto XVI cuando aún era cardenal, nos orientó en una de sus presentaciones a tomar la palabra «Adviento» como término que no significa «espera», como podría suponerse, sino que es la traducción de la palabra griega parusía, que significa «presencia», o mejor dicho, «llegada», es decir, presencia comenzada. En la antigüedad se usaba para designar la presencia de un rey o señor, o también del dios al que se rinde culto y que regala a sus fieles el tiempo de su parusía. Es decir, que el Adviento significa la presencia comenzada de Dios mismo. Por eso nos recuerda dos cosas: primero, que la presencia de Dios en el mundo ya ha comenzado, y que él ya está presente de una manera oculta; en segundo lugar, que esa presencia de Dios acaba de comenzar, aún no es total, sino que esta proceso de crecimiento y maduración. Su presencia ya ha comenzado, y somos nosotros, los creyentes, quienes, por su voluntad, hemos de hacerlo presente en el mundo. Es por medio de nuestra fe, esperanza y amor como él quiere hacer brillar la luz continuamente en la noche del mundo. Adviento se inicia con las vísperas del domingo mas cercano al 30 de Noviembre.
Las lecturas nos han puesto en contacto con tres personajes claves:
Isaías: figura de espera por la Salvación. Profeta por excelencia del tiempo de la espera, la vigilancia en espera de la venida del Señor. Profetiza la acción curativa de Jesús: “Los ciegos ven, los cojos andan”. Palabras que después ocupará Juan Bautista para anunciar a Jesús.
Juan Bautista : figura de preparación. Quien nos llama a la metanoia, a transformar nuestro modo de pensar. Quien quiera ser cristiano debe “cambiar” continuamente sus pensamientos. Convertirse interiormente una y otra vez.
La Virgen María: Virgen de la esperanza y Madre del Salvador. Se la recuerda en el tiempo anterior a Navidad teniendo presente que fue para ella tiempo de elección y de particular preparación. Llevó oculto en su vientre al Dios que fue, que es y que será.
tiempos liturgicos: navidad
Lo importante en Navidad es el anuncio de que el Hijo de Dios se hizo hombre para decirnos que «Dios es Padre, que los hombres son hermanos y que nos amemos los unos a los otros».
Cuando el pueblo de Dios, la Iglesia, celebra la Navidad, actualiza el misterio y Jesús vuelve a estar presente en el corazón de cada persona.
Navidad es época de entusiasmo, de estar en Dios, de sentir alegría, esperanza, ilusión y sueños. En Belén Dios se hizo un niño humilde con todas las necesidades de cuidado que amorosamente se las prodigó su madre, María, en compañía de José.
Jesús creció y se preparó para quedarse entre nosotros en el misterio pascual. Hoy, en la Eucaristía se nos regala día a día en la mas humilde de las presencias como son la del pan y el vino .
tiempos liturgicos: cuaresma
Es el tiempo litúrgico de conversión , que marca la Iglesia para prepararnos a la gran fiesta de la Pascua. Dura 40 días; comienza el Miércoles de Ceniza y termina antes de la Misa de la Cena del Señor del Jueves Santo.
La duración de la Cuaresma está basada en el símbolo del número cuarenta en la Biblia. En ésta, se habla de los cuarenta días del diluvio, de los cuarenta años de la marcha del pueblo judío por el desierto, de los cuarenta días de Moisés y de Elías en la montaña, de los cuarenta días que pasó Jesús en el desierto antes de comenzar su vida pública, de los 400 años que duró la estancia de los judíos en Egipto.
En la Cuaresma, Cristo nos invita a cambiar de vida . Y la Iglesia nos invita a vivir la Cuaresma como un camino hacia Jesucristo , escuchando la Palabra de Dios, orando, compartiendo con el prójimo y haciendo obras buenas. Este tiempo ofrece a todo cristiano la preparación para la Pascua haciendo un discernimiento de su propia vida confrontándola con la Palabra de Dios que ilumina lo cotidiano.
Los cristianos sabemos que la Cuaresma es un tiempo para preguntarnos lo que hay de evangelio en nuestra vida. Los cristianos sabemos que el Señor no necesita de nuestra preparación ni ayunos ni limosnas ni oraciones para estar con nosotros somos nosotros los que necesitamos prepararnos para el cambio en Él con Él y desde Él para ayudar a cambiar con nuestro ejemplo al que está a nuestro lado y poder ser sal y luz del mundo .
tiempos liturgicos: semana santa
Es el periodo sagrado del cristianismo que transcurre desde el Domingo de Ramos hasta el Domingo de Resurrección. Es el período de más intensa actividad dentro de la Iglesia, por ser la Semana en la que se hace un memorial de la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesucristo. Los días que la conforman son los siguientes:
- Domingo de Ramos
- Lunes , Martes y Miércoles Santo
- Jueves Santo
- Viernes Santo
- Sábado Santo , llamado antes Sábado de Gloria
- Domingo de Resurrección
Los días más importantes de la Semana Santa son los formados por el llamado Triduo Pascual:
- Viernes Santo: en el que se conmemora la muerte de Cristo ,
- Sábado Santo: en el que se conmemora a Cristo en el sepulcro,
- Domingo de Resurrección: en el que los cristianos celebran la resurrección de Cristo.
También es importante la víspera del Viernes, el Jueves Santo, día en el que la Iglesia católica conmemora la institución de la Eucaristía . En los oficios de ese día se reserva el Santísimo Sacramento en un lugar que se prepara en la iglesia, llamado monumento, hasta el oficio del día siguiente, permitiendo a los Fieles la Adoración personal o comunitaria al Santísimo Sacramento durante un breve momento o toda la noche, según las posibilidades de cada lugar.
tiempos liturgicos: pascua
¿Que es la Pascua?
El tiempo pascual comprende cincuenta días (en griego = "Pentecostés). Es el tiempo más fuerte de todo el año, que se inaugura en la Vigilia Pascual y se celebra durante siete semanas hasta Pentecostés.
Es la Pascua (paso) de Cristo, del Señor, que ha pasado de la muerte a la vida, a su existencia definitiva y gloriosa. Es la pascua también de la Iglesia, su Cuerpo, que es introducida en la Vida Nueva de su Señor por medio del Espíritu. Cristo, al celebrar la Pascua en la Cena, dio a la conmemoración tradicional de la liberación del pueblo judío un sentido nuevo y mucho más amplio. No es a un pueblo, una nación aislada a quien Él libera sino al mundo entero, al que prepara para el Reino de los Cielos.
La Pascua es el vértice que introduce al hombre en el misterio principal de nuestra Redención: la Resurrección de Jesús.
Con el Domingo de Resurrección comienza los cincuenta días del tiempo pascual que concluye con la efusión del Espíritu Santo en Pentecostés y que ha sido precedida por cuarenta días de preparación, “ cuaresma”.
tiempos liturgicos: pENTECOSTÉS
SIGNIFICADO
Los cincuenta días pascuales y las fiestas de la Ascensión y
Pentecostés, forman una unidad. Son parte de un solo y único
misterio.
Pentecostés es fiesta pascual y fiesta del Espíritu Santo. La
Iglesia sabe que nace en la Resurrección de Cristo, pero se confirma
con la venida del Espíritu Santo. Es hasta entonces, que los
Apóstoles acaban de comprender para qué fueron convocados por Jesús;
para qué fueron preparados durante esos tres años de convivencia
íntima con Él.
El Espíritu Santo desciende sobre aquella comunidad naciente y
temerosa, infundiendo sobre ella sus siete dones, dándoles el valor
necesario para anunciar la Buena Nueva de Jesús; para preservarlos
en la verdad, como Jesús lo había prometido (Jn 14.15); para
disponerlos a ser sus testigos; para ir, bautizar y enseñar a todas
las naciones.
"Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos reunidos en un mismo lugar. De pronto vino del cielo un ruido, como el de una violenta ráfaga de viento, que llenó toda la casa donde estaban. Se les aparecieron unas lenguas como de fuego, las que, separándose, se fueron posando sobre cada uno de ellos; y quedaron llenos del Espíritu Santo y se pusieron a hablar idiomas distintos, en los cuales el Espíritu les concedía expresarse" (Hch 2, 1-4).
NUESTRO PENTECOSTÉS
Tú y yo necesitamos "nuestro" Pentecostés, como lo necesitaron los Apóstoles que comprendieron y vivieron la maravilla gozosa del cristianismo desde el día de "su" Pentecostés. (Hechos 2). Tú y yo nos llamamos y somos cristianos... decimos que cada vecino es Cristo, ¡pero en cada minuto del día no tratamos a nuestro vecino como a Cristo!... Somos "otro Cristo", pero no somos mansos como Cristo, ni expulsamos demonios como Cristo, ni sanamos enfermos, ni resucitamos muertos como Cristo... a los Apóstoles les pasó lo mismo. Solo desde su Pentecostés comenzaron a ser testigos de la resurrección de Cristo, con su vida de gozo, dando a Dios gracias en todo... y viviendo como "otros Cristos", siendo mansos como Cristo, expulsando demonios como Cristo, sanando enfermos y resucitando muertos como Cristo-Jesús... ¡es la historia gloriosa de los Hechos de los Apóstoles!...
¡Tu y yo necesitamos “un Pentecostés”!...
HISTORIA
La
palabra Pentecostés viene del griego y significa el día
quincuagésimo. A los 50 días de la Pascua, los judíos celebraban la
fiesta de las siete semanas (Ex 34,22), esta fiesta en un principio
fue agrícola, pero se convirtió después en recuerdo de la Alianza
del Sinaí.
Al principio los cristianos no celebraban esta fiesta. Las primeras
alusiones a su celebración se encuentran en escritos de San Irineo,
Tertuliano y Orígenes, a fin del siglo II y principio del III. Ya en
el siglo IV hay testimonios de que en las grandes Iglesias de
Constantinopla, Roma y Milán, así como en la Península Ibérica, se
festejaba el último día de la cincuentena pascual. Con el tiempo se
le fue dando mayor importancia a este día, teniendo presente el
acontecimiento histórico de la venida del Espíritu Santo sobre María
y los Apóstoles (Cf. Hch 2).
NOMBRES QUE SE LE DA AL ESPÍRITU SANTO
TERCERA PERSONA DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD: que es el nombre propio del Espíritu Santo, tercera persona y a quien adoramos y glorificamos junto con el Padre y el Hijo.
EL PARÁCLITO: Palabra del griego "parakletos", que literalmente significa "aquel que es invocado", es por tanto el abogado, el mediador, el defensor, el consolador.
EL
ESPÍRITU DE LA VERDAD: Jesús afirma de sí mismo: "Yo soy el camino,
la verdad y la vida"
(Jn 14,6). Y al prometer al Espíritu Santo en aquel "discurso de
despedida" con sus apóstoles en la Última Cena, dice que será quien
después de su partida, mantendrá entre los discípulos la misma
verdad que Él ha anunciado y revelado.
SEÑOR Y DADOR DE VIDA: El término hebreo utilizado por el Antiguo Testamento para designar al Espíritu es "ruah", este término se utiliza también para hablar de "soplo", "aliento", "respiración". El soplo de Dios aparece en el Génesis, como la fuerza que hace vivir a las criaturas, como una realidad íntima de Dios, que obra en la intimidad del hombre.
SÍMBOLOS DEL ESPÍRITU SANTO
El Agua: El simbolismo del agua es significativo de la acción del Espíritu Santo en el Bautismo, ya que el agua se convierte en el signo sacramental del nuevo nacimiento.
La Unción: Simboliza la fuerza. La unción con el óleo es sinónima del Espíritu Santo. En el sacramento de la Confirmación se unge al confirmado para prepararlo a ser testigo de Cristo.
El Fuego: Simboliza la energía transformadora de los actos del Espíritu.
La Nube y la Luz: Símbolos inseparables en las manifestaciones del Espíritu Santo. Así desciende sobre la Virgen María para "cubrirla con su sombra". En el Monte Tabor, en la Transfiguración, el día de la Ascensión; aparece una sombra y una nube.
El Sello: Es un símbolo cercano al de la unción. Indica el carácter indeleble de la unción del Espíritu en los sacramentos y hablan de la consagración del cristiano.
La Mano: Mediante la imposición de manos los Apóstoles y ahora los Obispos, trasmiten el "don del Espíritu".
La Paloma: En el Bautismo de Jesús, el Espíritu Santo aparece en forma de paloma y se posa sobre Él.
DONES DEL ESPÍRITU SANTO
ð Sabiduría: nos comunica el gusto por las cosas de Dios.
ð Ciencia: nos enseña a darle a las cosas terrenas su verdadero valor.
ð Consejo: nos ayuda a resolver con criterios cristianos los conflictos de la vida.
ð Piedad: nos enseña a relacionarnos con Dios como nuestro Padre y con nuestros hermanos.
ð Temor de Dios: nos impulsa a apartarnos de cualquier cosa que pueda ofender a Dios.
ð Entendimiento: nos da un conocimiento más profundo de las verdades de la fe.
ð Fortaleza: despierta en nosotros la audacia que nos impulsa al apostolado y nos ayuda a superar el miedo de defender los derechos de Dios y de los demás
PENSAMIENTOS DE DON RAFAEL DESDE “EL INFINITO ES TUYO”.
"Os conviene que yo me vaya, porque si no me fuere, el Abogado no vendrá a vosotros, pero, si me fuere, os lo enviaré... el Espíritu de verdad os guiará hacia la verdad completa" (Juan 16:7-13).
¿Por qué Nuestro Señor subió a los cielos?
Porque una vez cumplida su misión, era necesario que la humanidad recibiera la fuerza del amor del Padre y del Hijo, es decir, del Espíritu Santo. El paso visible de Cristo en la tierra era, pues, transitorio. Era una etapa que daba paso a otra mas definitiva, la de la vida de la Iglesia que se inaugura en Pentecostés. La relación de Dios con los hombres se enriquece, se hace mas intensa, toda la Trinidad actúa en la humanidad, crece Su Cuerpo Místico y aumenta nuestra Fe. La Fe nunca será una evidencia intelectual, sino confiar en lo que Dios nos dice. La verdadera Fe es constructiva, es orientadora e impulsadora.
LOS 7 DONES DEL ESPÍRITU SANTO
Para ponerlos en práctica como discípulos y misioneros de Jesús .
1º DON DE SABIDURíA: No es para que sepamos muchísimo de muchas cosas; sino para perfeccionar en nosotros ni más ni menos que el amor, la caridad. Las almas privilegiadas que de manera habitual han recibido ese don han amado a Dios como no tenemos ni idea; han aparecido ante el mundo como unos loquitos que eran capaces de hacer por Dios y por la gente gestos heroicos. Díganme si un misionero no necesita de este don del Espíritu Santo, cuando las exigencias de la Misión casi siempre, de manera habitual, han de ser heroicas.
2º DON DE ENTENDIMIENTO: Potencia y cómo que dispara la virtud de la fe. Con él se entienden de manera admirable lo más profundos misterios; se comprende por ejemplo la santidad de la Virgen María ; la grandeza de la Santa Misa , y su valor infinito... por medio de ese admirable don se ilumina nuestro entendimiento y nos confiere una fuerza y una eficacia santificadora, tal como la necesita el evangelizador , el que se entrega a la causa estupenda de dar a conocer al mundo a Cristo el Señor, su Vida y su Evangelio; al que deja su vida en los campos de las Misiones.
3º DON DE CIENCIA: Se trata de la ciencia verdadera, de la que viene y va a Dios en directo. Por supuesto que también perfecciona la fe que debemos transmitir a los demás, como el mejor servicio que se le puede prestar a los hombres, de acuerdo con Juan Pablo II. Esta ciencia nos enseña “a juzgar rectamente de las cosas creadas”. El “hermano sol y la hermana luna” se las inventó el corazón de San Francisco de Asís con esta ciencia, que merece la vida entera por conocerla y gustarla. El misionero vive en pleno contacto con la naturaleza y sus maravillas; y todo le ayuda para entender mejor el amor de Dios y explicárselo con fuego a quienes nunca supieron que tenían en los cielos un Padre bondadoso que es puro Amor.
4º DON DE CONSEJO: Gracias, en buena parte, a este regalo del Espíritu los misioneros fueron a parar a territorios que ni sabían dónde quedaban en la geografía de los continentes o países. Allí fueron a dar con sus huesos y con su enorme carga de fe y de amor, guiados, quizá sin saberlo, por el consejo sutil y cierto del Espíritu Santo. Ayuda mucho, pero mucho, a esa virtud tan rara y muy pocas veces tomada en cuenta que es la prudencia , virtud casi desconocida y raras veces empleada en nuestro vivir y en nuestro actuar. Nuestras grandes determinaciones en la vida están o deben estar signadas por el don de Consejo, si es que no queremos fracasar con nuestras propias loqueras o nuestros criterios personales.
5º DON DE PIEDAD: No es expresamente para formar monaguillos piadosos –que tampoco debe ser cosa fácil- sino que con este don, el Espíritu nos hace descubrir a Dios como Padre y quererle con todas nuestras fuerzas; de paso nos estimula a querer a nuestros hermanos, como Teresa de Calcuta quería a los leprosos. Es la vida ordinaria del misionero . Gentes que no conocen de nada ni la entienden en su cultura, ni saben de su idioma, y se fajan, sin embargo, a conocer, amar y ayudar en cuerpo y alma, a pequeños Cristos que se le han cruzado en el camino de su vocación misionera . El don de piedad actúa como un auténtico milagro en el corazón del misionero. (Cuando se habla del misionero, se entiende por igual de la misionera, de la persona consagrada o del laico comprometido. Los dones no tienen género. Son del Espíritu Santo y basta).
6º DON DE FORTALEZA: Se trata de una fuerza del Espíritu Santo que resiste y acomete según la necesidad del momento. Es bueno recordar que la fortaleza es una de las virtudes cardinales ¿Se acuerda usted por dónde anda eso en el catecismo que estudió? Pues aunque no se acuerde nadie, ni lo tome demasiado en serio, el Espíritu Santo, sí; él concede una fuerza y un valor increíble a quienes asiste en los trances más difíciles de la vida. Necesitamos todos urgentemente y casi en cada momento, de esta fuerza única que resiste el mal; el que sacude al mundo y a sus gentes como un huracán y tiende a destruirlo y borrarlo del mapa de la vida. Resistir el mal y hacer siempre el bien, sin cansarnos como nos enseña San Pablo. Las causas de Dios son empinadas, costosas; exigen muchas veces la vida misma. Por algo la Iglesia creció con la sangre de sus mártires. Pura fortaleza de Dios; don bellísimo y absolutamente necesario en nuestros tiempos.
7º DON DE TEMOR A DIOS: También el temor es necesario; pero es un temor pleno de amor ; es un susto justificado de perder la amistad de nuestro Padre Dios y de nuestro Hermano Jesús. Un enamorado tiembla sólo con pensar en que puede perder a su amor; a la persona que es razón de su vida. Se trata de un temor filial, el temor de Dios. Por supuesto que, si al perder al Dios se pierde el cielo donde él habita con sus santos, se puede uno imaginar lo terrible que tiene que ocurrir en el corazón de un misionero , si después de una entrega heroica y sin límites se queda del lado de afuera. San Pablo lo sintió y debió temblar como la hoja en el árbol. Temía que predicando a los demás, él mismo pudiera ser borrado del libro de la vida. El don de temor es sano, muy digno de que lo tomemos en cuenta y de pedírselo al Espíritu Santo junto con los demás dones y regalos que él nos hace.






