Reflexiones

Homenaje al padre Juan de Castro, asesor de Amac Stgo. después de su fallecimiento. Sentido y redactado por una de las asesoras de esa sede.

 

Querido Padre Juan:

Acompañándolo hasta el último instante de su paso por la vida, AMAC nuestra querida comunidad de mujeres católicas, queremos dar las gracias a DIOS, porque nos puso en su camino y en la misma vereda…

Nada pasa porque sí, nos decía usted,  y eso es una gran verdad. Fuimos el gran refugio de mujeres para usted en el último tramo de su caminar hacia el Padre.

Era necesario, para cerrar perfectamente el círculo de la vida.  Volver a reencontrarse así, como cuando nació, rodeado de mujeres, madre, hermanas, tías, abuelas etc..Así se despide también de este mundo, acompañado, querido y cuidado por madres, hermanos, hermanas, tías, abuelas, enfermeras, etc. ¡qué hermoso! y ¡qué privilegio para nosotras!, ya que además fuimos las depositarias de su última “súper producción”: herederas legítimas de sus sueños y proyectos.

Sabremos Padre, ¡esté tranquilo!,  ser sus testigos para poder transmitir a otras mujeres lo que usted tan generosa y graciosamente nos entregó los días jueves por la mañana!.

Sabremos mejorar la vida, la nuestra y la de los demás.

Sabremos hermanarnos como usted nos repitió incansablemente, convenciéndonos que éramos hijas predilectas, creadas con amor infinito por el Padre, para cumplir la gran misión de amor en este “tejido vivo”.

Por ahora Padre estamos viviendo un momento de cenáculo, huérfanas, solas, asustadas y muy tristes, sin saber mucho qué hacer sin la mano cariñosa y la sonrisa invitadora que siempre nos animaba y guiaba.

Padre Juan, usted nos enseñó que el sentido de vida sólo se logra en las relaciones humanas, es ahí donde se juega toda la trascendencia del ser, y como usted era un hombre coherente, se hizo testimonio vivo de lo que es verdaderamente una vida plena de sentido y en permanente relación.

Padre, sólo quiero por último, confirmar que nadie que lo conoció, siguió por la vida indiferente y adormilado.

Usted fue un Apóstol que transmitió vida a todos y compartió la buena noticia por donde fue.

Padre Juan, fíjese que usted sólo vino a esta vida a sembrar como todos. ¡Y vea  todo lo abundante de su cosecha!.

 

Quedamos esperando en nuestro cenáculo sus abundantes bendiciones.

 Hasta pronto Padre Juan.

 

Marcela Barros

Stgo. 18 de Junio de 2007.